Tortura y fotografías (6). La prensa española oculta las fotos que prueban las torturas a Unai Romano.
      Resumen de prensa publicado por Maite Soroa en GARA el 19 de marzo de 2002.


      paperezko lupa * Maite Soroa
      El rostro de la tortura

      La foto, esperluznante, de Unai Romano desfigurado a golpes por uno o varios salvajes hubiera merecido un espacio privilegiado en las primeras páginas de la prensa del sábado si el hecho hubiera tenido lugar, por poner un caso, en la Palestina ocupada, el Afganistán de los talibanes o cualquier otro lugar del Planeta donde la brutalidad es una realidad cotidiana. El rostro amoratado hasta hacerlo irreconocible hubiera desatado una catarata de denuncia, artículos de protesta, editoriales airados y hasta propuestas de iniciativa política o judicial... si la víctima del tormento hubera sido otra.

      Un cierto grado de inocencia que no perdí a su debido tiempo me llevó el sábado a rastrear la prensa en busca de algo de todo ello y, comoquiera que no vi nada, quise aún esperar a la edición del domingo, confiando tal vez en una respuesta tardía pero contundente ante la evidencia. Más que inocente, pienso ahora, pardilla.

      Miré en "El País" y ni el sábado ni el domingo decían una sóla palabra sobre el asunto. De las fotos, por supuesto, naranjas de la China. Corrí a "La Razón" y "Abc", siquiera para encontrarme con una denuncia contra el torturado ­así fuera a la inversa, se informaría de la denuncia­, pero me di de bruces con la realidad. Ya se sabe que la tortura encuentra buen acomodo en el silencio. Ni una letra. Tampoco el domingo.

      "El Mundo", en su edición del sábado, ofrecía un despiece informativo titulado "Un juzgado de Madrid admite una denuncia por torturas", y en el texto se referían a la rueda de prensa que dio la víctima: «se exhibió una foto del joven con el rostro hinchado y lleno de moratones causados, supuestamente, por los maltratos». Ni una letra de opinión, claro.

      Y en "El Correo Español", más de lo mismo. Titulaban la información a media columna: "Un juez de Madrid admite la denuncia por torturas de un joven acusado de colaborar con ETA", y repetían la coletilla de "El Mundo": «se exhibió una foto del joven con el rostro lleno de moratones causados, supuestamente, por los maltratos».

      Y del juez que contempló el rostro de la tortura, ni pío. Y de publicar las fotografías para que el lector juzgue, ni hablar del peluquín. Y de condenar la tortura... nada.

      Hemos visto el rostro de la tortura y ya conocemos el rostro de quienes callan. Quien calla otorga, se decía, ¿verdad? Pues apliquen el refrán al caso presente y tendrán una respuesta a tanto silencio. * msoroa@gara.net

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